Entrevista con Leticia Ramos sobre tácticas de la Seguridad del Estado, secuestro y persecución

El domingo 18 de agosto, el Estado cubano volvió arremeter en contra de las Damas de Blanco y varios opositores en la provincia de Matanzas a través de arrestos, golpes y actos de repudio. También se reportaron casos de represión en la provincia de Santiago de Cuba, donde turbas paramilitares repudiaron y atacaron a varias mujeres reunidas en una vivienda. A pesar de la violencia, más de 200 mujeres integrantes de las Damas pudieron desfilar y llegar a misa, según este articulo publicado por ‘Marti Noticias’.  En este blog publicaremos una serie de entrevistas con varios cubanos que han sido reprimidos pero siguen expresando sus ideas a favor del cambio y la libertad. 

Leticia Ramos Herrería es representante de las Damas de Blanco para la provincia de Matanzas.  Ha sido inyectada por sustancias misteriosas, arrestada, perseguida y amenazada de muerte en las últimas semanas, al igual que otros activistas.  Aquí profundiza sobre lo que le sucedió este sábado 17 y domingo 18 de agosto, cuando agentes oficialistas no solo la reprimieron pero utilizaron tácticas sicológicas en su contra:

No solo fuiste victima de represión policial este domingo 18 de agosto junta a otras Damas de Blanco, si no también el sábado día 17.  ¿Qué fue exactamente lo que sucedió?

El día sábado 17 de agosto fui objeto de un secuestro por un alto oficial de la Policía Nacional Revolucionaria y un oficial de la Seguridad del Estado en la esquina de la vivienda de mi hijo mayor.  Me introdujeron dentro de un vehiculo a la fuerza.

¿Qué sucedió dentro del auto?

Cuando íbamos llegando en la carretera que comunica a Cárdenas con Varadero, venia un auto Lada delante de nosotros con una chapa azul y hizo seña y paro.  De ahí se bajaron el jefe de la Seguridad del Estado Livan y el Capitán Kenny Agüero.  Estos se dirigieron al auto en donde yo iba e intentaron de meterme dentro del Lada a la fuerza.  Me desprendí de la policía y me pare en el medio de la calle y comencé a gritar consignas en contra del gobierno como “Abajo Fidel, Abajo Raúl” y “Abajo la dictadura”.  Un policía me alo el pelo y me empujo.  Entonces, el oficial Iván me empujo dentro del auto.

Algo curioso fue que en ese momento ocurrió una discusión entre los oficiales Livan y Kenny Agüero, se estaban diciendo palabras obscenas uno al otro.  Eventualmente me involucraron en la discusión pero yo, sin palabras obscenas, les dije lo que eran: asesinos, esbirros, y que no tenia que hablar nada con ellos porque era un secuestro.

¿Hacia donde te condujeron cuando estabas de nuevo dentro del auto patrullero?

Me llevaron para un pueblo llamado Guasima, entre Cárdenas y Varadero. Me parquearon frente a una casa de placa rozada.  Los oficiales intentaban entrarme al patio, donde había otro auto Lada con un trapo blanco cubriendo la chapa.  El oficial Livan y Kenny me dijeron que me bajara pero yo les dije que no, que no tenia que entrar a ninguna casa para hablar con nadie.

Estos oficiales entraron a la vivienda y salió un oficial que no se identifico; un hombre alto, de pelo castaño, quien me dijo “Leticia hace falta que te bajes que tengo que hablar contigo”.  Le dije que no tenía que hablar con ninguno de ellos, que me podían reventar a piñazos si querían  pero no me iba a bajar.  Les dije que iba a empezar a gritar porque soy nacida y criada en ese pueblo, y mi familia por parte de padre vive ahí y ellos se iban a enterar de lo que pasaba.  El señor cerró la puerta, dio la vuelta y se metió dentro del Lada de Livan.

El mismo trato de hablar conmigo y en ese momento me ofreció colaborar y trabajar para ellos (la Seguridad del Estado). Me dijo que iba tener una vida mejor con todo lo que yo quería, si quería mudarme me iban a conseguir una casa y que mis hijos iban a tener buen trabajo.  Les dije que era una gran falta de respeto, que ninguno de ellos tenia moral para decirme eso, que yo luchaba contra una dictadura y voy a seguir hasta que no se vayan los Castros del poder y que Cuba tenga verdadera democracia.

¿Pudiste en algún momento identificar al hombre que te ofreció colaborar con el régimen?

No pude identificarlo, pero en mi opinión pienso que es un alto oficial de la Seguridad del Estado y un sicólogo u analista.  Ellos utilizan a personas como estas para hacer cosas así.  De la forma que hablo conmigo pienso esto, porque todos saben muy bien que yo jamás aceptaría una propuesta tan sucia como esa.

Después de esa situación, les dije que me abrieran la puerta porque me iba ir.  El señor salio y me dejo dentro del auto y el entro a la casa.  Luego salio con una carpeta. Después me cambiaron de carro otra vez.  Les dije delante del pueblo, “colaborar con ustedes ni mañana, ni ahora, ni nunca.  Son unos asesinos”.

Con respeto a este domingo 18 de agosto, la policía política volvió a reprimir a las Damas de Blanco en Matanzas…

Si, en horas de la mañana cuando nos dirigíamos a misa varias Damas de Blanco realizamos una marcha desde Playa Larga, donde esta mi vivienda,  hasta la iglesia.  Cuando termino la misa ya habían turbas afuera en la esquina, en la Calle Real y Obispo.  Estas turbas son las mismas de siempre, son paramilitares vestidos de civil.

Decidimos caminar una cuadra en contra de las turbas.  Ellos nos gritaron ofensas y consignas.  Les dije a un grupo de Damas que montaran en un coche y se regresaran a la zona de Playa Larga.  Las turbas le cayeron a tras al coche, amenazando a las mujeres y eventualmente interceptándolo.  Sin embargo, las mujeres lograron entrar a la vivienda de Marisol Fernández Socorro, otra integrante del grupo.  Las turbas se mantuvieron afuera gritando improperios.

Por mi parte, me monte en una moto con mi esposo para regresarme a mi casa.  Pero cuando doblamos en una cuadra habían turbas, organizadas por la Seguridad del Estado, esperándonos.  Nos gritaron ofensas otra vez y nos impidieron continuar en nuestro camino.  Cuando intente bajarme, entre los gritos y amenazas, me enrede y me lastime en el muslo izquierdo.  Me hice una herida y solté mucha sangre.

Mi esposo, Rudel, me llevo al hospital, donde después de mucho trabajo pude ver un ortopédico.  Este me dio puntos en la herida, la cual era muy profunda.  Según el medico, tenia mas de 10 centímetros de profundidad.  Esto se lo debo todo a las turbas organizadas por la policía política y los hermanos Castros para agredirnos, para reprimirnos domingo tras domingo por ir a misa y caminar.

¿Cuál es tu respuesta ante de esta persecución?

Les mando un mensaje a estos represores: voy a continuar con herida o sin herida, con golpes o sin golpes, asistiendo a misa, pidiendo por los presos políticos y por la libertad de Cuba y para que se respeten los Derechos Humanos. Vamos a seguir en las calles porque  las calles son de los cubanos, no solo de ellos, ¡Abajo la dictadura! ¡Vivan los derechos humanos! ¡Laura Pollan Vive!

Escuchen audio de Leticia Ramos a cerca de estos sucesos:   

Para contactar a Leticia Ramos Herrería desde Cuba:
Móvil – + 52-481-807

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