Lo que la dictadura no pudo lograr con Oswaldo Paya y Harold Cepero

Un sinnúmero de cubanos y no cubanos han cambiado sus fotos de perfil en las redes sociales con una imagen en honor a ellos, se han efectuado misas y coloquios, se han fundado bibliotecas independientes con sus nombres y se han realizado marchas en su memoria.

La dictadura cubana sigue sin entender que con la desaparición (ordenada por ellos) de opositores cubanos, no logran destruir sus ideas.

Es lo que ha sucedido con Oswaldo Paya y Harold Cepero, quienes fueron añadidos a una larga lista de mártires de la democracia el pasado 22 de julio del 2012.

A un año de la muerte de ambos, el Movimiento Cristiano Liberación (grupo que lideraban) solo se ha fortalecido. Las caras jóvenes de la agrupación han surgido con mayor energía, sus miembros han promocionado El Camino del Pueblo a lo largo y ancho de la isla, organismos internacionales se han solidarizado con los mismos y también se ha hecho una realidad un proyecto que Paya y Cepero habían estado trabajando con mucho entusiasmo – la publicación de la revista independiente “Somos Liberación”.

Me refiero con certeza que la dictadura tuvo que ver con la muerte de los activistas, porque ¿si no tienen la culpa porque entonces rechazan rotundamente una investigación independiente de los hechos que ocurrieron ese domingo en Bayamo? Han ignorado los reclamos de la familia Paya y les han repetido las mismas amenazas que le hacían a Oswaldo.  Ellos mismos se han puesto en aprieto.

La respuesta de la familia ha sido no cesar.  No se han rendido en exigir una investigación ni por un momento, en escenarios internacionales y desde la misma Cuba.

Oswaldo Paya vivió perseguido, pero así todo vivió libre, al igual que lo hizo Harold.  Expulsiones de centros de estudios, actos de repudio, vigilancia constante, amenazas, difamación y censura fueron tan solo unas tácticas empleadas por un régimen desesperado, el cual los desapareció físicamente. Pero hasta ahí llego el “logro” del Estado.

Ahora, el mensaje de Oswaldo y de Harold se escucha con mayor resonancia en toda la isla, rechazando cambios fraudulentos y exigiendo una verdadera libertad.  En este primer aniversario, en Cuba y en otras partes del mundo ha habido – y habrá – actividades de recordación.

La verdad es que la dictadura le teme a la verdad.  Y parte de esa verdad es que no lograron extinguir el legado de Oswaldo Paya Sardinas y Harold Cepero Escalante.  Ellos viven.

Lo que la dictadura no pudo lograr con Oswaldo Paya y Harold Cepero

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