Versailles: Mas que un restaurante

Aunque cuando de Cuba (y su dictadura) se trata usualmente los aniversarios consisten de eventos oscuros- actos de represión, arrestos, ejecuciones, etc.- también la isla ha dado muchísimas cosas dignas de celebrar. Cuando se instalo la dictadura de 52 años en la isla, las nuevas autoridades del país comenzaron a arrancar (mas bien, robar) propiedades, viviendas, y negocios que en su mayoría fueron establecidas por cubanos trabajadores a base de incesantes sacrificios.  Muchos cubanos fueron expulsados del país mientras muchos otros se vieron sin futuro y perseguidos por sus ideas políticas, decidiendo partir al exilio.  Sin duda, la experiencia de exilio ha sido difícil.  Familias han sido separadas e hijos han tenido que vivir con saber que sus madres, sus padres, y sus abuelos mueren en la isla y que no pueden darles sus últimos adiós.  Con suerte, otras familias enteras han podido abandonar la isla juntos, pero así todo sufren a través de no poder ver a su patria querida.    Una ideología absurda y totalitaria ha intentado borrar años de cultura, trabajo, y valores, pero los que se fueron de Cuba físicamente, jamás la abandonaron, cargando bien cerca a sus corazones pedazos de la isla.  Y en cada parte que han caminado, a pesar de que tan lejos o cerca sea, han sembrados esos pedazos y los han cultivado con mucha esperanza y honor.  Esa es la historia que representa el restaurante Versailles, símbolo sentimental de todos los cubanos que han tenido que irse de su propia nación en aras de encontrar libertad, y que acaba de cumplir sus 40 años.

El restaurante Versailles es mas que un simple restaurante, aunque no se puede evitar mencionar sus platos esquicitos y tradicionales- la ropa vieja, las yucas fritas, los sándwiches cubanos, etc.  El restaurante, establecido por Felipe Vals en el año 1971, también sirve como una especie de santuario para los cubanos.   Aquí se encuentran políticos que buscan votos y celebridades internacionales que quieren probar comida “exótica” pero los fieles visitantes en su mayoría son aquellos cubanos que con el pasar de los años extrañan su tierra y que encuentran esos pedazos que le faltan en las mesas, en la cafetería, y en la dulcería del establecimiento.  Muchas veces cuando hablan del lugar lo califican como “un lugar de abuelos”, donde van los “viejitos” para hablar de la Cuba de ayer.  Pero en realidad, cuando uno entra a su salón lleno de espejos y sillas verdes, lo que se puede encontrar son caras jóvenes, caras viejas, familias, amistades, compañeros de trabajo, y estudiantes.  No hablo solo por mi cuando digo que muchas familias cubanas prefieren celebrar las graduaciones y los cumpleaños de sus hijos en el Versailles.  Para los jóvenes, a veces esto es algo “pesado”, pues sus compañeros de escuela se reúnen en los Chilis, los Fridays, o los Starbucks.  Pero al pasar de los años estos mismos hijos y nietos de exiliados miran atrás y sonríen, prefiriendo haber visitado el Versailles, ese lugar que les recuerda a la cocina de abuela.  Al Versailles también van los novios los fines de semanas cuando sus puertas se mantienen abiertas hasta tarde en la madrugada.  Las parejas conversan y ríen sobre un buen mojito frio, mientras grupos entran después de conciertos o películas.  Y cuando se revuelve esa cubania dentro de los cubanos, el Versailles es el primer lugar donde hay que estar, algo que las cámaras de la prensa han aprendido muy bien.  Cuando ocurre una ola represiva dentro de Cuba, cuando los dictadores anuncian enfermadas o cuando por momentos tambalea el poder, las ventanas de la cafetería del Versailles se llenan de patriotas que buscan más a su tierra pérdida en distancia que al olor del café.  Para muchos, las opiniones que se escuchan en la ventanilla del restaurante son más refrescantes y verdaderas que las que se leen en los periódicos o las que pueden oír en discursos intelectuales.

Por 40 años esto es lo que ha representado el Versailles.  Por eso, este 12 de julio una multitud de cubanos, al igual que muchísimo no cubanos, se personaron en el restaurante para escuchar música en vivo y para darse el gusto de comer una buena cena cubana a precios de 1971.  Los que asistieron eran de todas partes y de todas las edades.  En línea para entrar a la celebración se encontraban abuelos juntos a nietos, parejas de enamorados, grupos de amigos acabados de salir del trabajo o sus escuelas, profesionales en corbatas, turistas que tomaban fotos, y sobre todo, aquellos que una vez mas buscaban ese pedazo de tierra que les corresponde.

Este exilio ha durado largos años.  Con cada año que pasa los cubanos hemos visto como van  desapareciendo más de los nuestros.  Familias grandes van disminuyendo en tamaño, pero nuevos nacen y las tradiciones se pasan uno a los otros.  Para la mayoría de los cubanos exiliados en Miami el Versailles conserva esa memoria de la familia. Dentro de sus paredes uno se siente como si fuera niño otra vez, como si los abuelos queridos siguen sirviéndonos la comida y contándonos historias de esa Cuba que quizás nosotros, los jóvenes (hijos y nietos) no conocemos en persona pero en la cual visitamos cuando abrimos esas puertas.  El Versailles no ha dejado Cuba morir, no ha dejado a tras la música que define la isla, las costumbres, o los dichos.  Ha definido lo que quiere decir “ser cubano”, comprobando que Cuba jamás significara solo el color verde olivo y el dolor causado por sistemas políticos que intentan sofocar la libertad.  Cuba se ha conservado por obra de exiliados que jamás la dejaran desaparecer, y el Versailles ha jugado un papel clave en esto.  Y por eso le doy gracias a sus dueños y  todos aquellos que lo mantienen.  Feliz cumpleaños 40, Versailles, que cumplas mucho más, pronto celebraremos todos juntos en Cuba.

Precios especiales de celebracion, precios de 1971 cuando estrenaron el Versailles.

Tanta comida por tan poco precio.  Una celebración especial en el corazón del exilio cubano. ¡Gracias Versailles!

Versailles: Mas que un restaurante

Un comentario en “Versailles: Mas que un restaurante

  1. Escribo desde asturias(españa) buscando desesperadamente durante años, a mi familia,he recurrido a todos los medios posiblespor internet(periodicos,embajadas,facebook…) y no he logrado resultado.Estoy buscando a la familia de mi padre, descendiente de DR Rolando ALvarez,o Alvaro de Villa.Es primo de mi padre(creemos q ya fallecido) pero estamos muy interesados en encontrar a sus descendiente,pues durante demasiados años no sabemos de ellos.Y para mi padre es una ilusion grandisima volver a tener el contacto q nunca se debio de perder…pediria ayuda para lograrlo, toda la familia asturiana estaria muy feliz de lograrlo.Espero q nos ayuden por favor a ello si saben algo de esa familia.Gracias de antemano.Mi correo electronico es maytear33@hotmail.com

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