Algunas irracionalidades de vivir bajo dictadura en Cuba: Periodistas perseguidos, incriminan el café

En la tarde de ayer, domingo 10 de julio, el bloguero/activista Luis Felipe Rojas se encontraba fuera de su pueblo, San German (en Holguín) mientras intentaba enviar el más reciente post de su blog, “Cruzar las Alambradas”.  Su esposa, Exilda Arjona, informo a través de Twitter que varios oficiales de la policía política se presentaron en su casa, buscando a Luis Felipe:

exildarjona exilda arjona

Acaban de venir oficiales PNR a detener a Luis F. No dicen motivo.

Pocos ratos después, el opositor Rolando Rodríguez Lobaina también reporte el hecho por su Twitter:

LobainaCuba Rolando Lobaina:

Acaban de venir oficiales PNR a detener a Luis Felipe en su casa y no estaba. No dicen motivo, me dice su esposa Exilda.

En Cuba, la policía incrimina y persigue a personas inocentes- blogueros, periodistas, artistas, activistas completamente pacíficos que solo cuentan con el “crimen severo” de discrepar con un sistema corrupto, violento, y totalitario.  Mientras el bloguero tuvo que viajar clandestinamente a través de su propio país para evitar un arresto (y reitero, sin cometer crimen) logro subir su nuevo post titulado, “¿A tomar Café?”.  En este reporte de su excelente bitácora, Luis Felipe describe otra irracionalidad de la vida cotidiana bajo la dictadura cubana: tomar café puro, también, es un crimen:

¿A tomar café?

Esta mañana de domingo en que según me dice mi esposa algunos policías me buscan por San Germán yo saboreo un buen café que me brindaron los amigos donde estoy a buen resguardo. Comparto con ustedes algunas opiniones de cuanto cambia en mi país la historia del café.

Durante mi infancia me crió abuela María, quien a mí y otros
primos nos enviaba a la escuela después de un buen jarro de café y un trozo de pan entreverado con mantequilla, queso o alguna hilacha de carne que hubiera sobrado de la comida del día anterior.

Ahora el gobierno cubano volvió a imponer el café mezclado “con
sucedáneos” como única manera de beber el tinto que tanto gusta en la familia cubana. Por estos días vienen a mi mente los inicios de los años ’80, entonces en cuba vendían el café en granos, crudo. Un camión distribuía cada quincena unas onzas racionadas que la gente se llevaba a casa, lo tostaba a su gusto y lo molía en pilón, pero eso es historia, un pasado que no volverá por ahora en la isla.

Tomar café puro por acá en estos días ya es tan peligroso como matar una vaca para comer su carne porque viajar de un pueblo a otro con unos granos de café en una mochila implica andar en “negocios ilegales” y si un inspector o policía te atrapa ya sabes que la multa por ‘la ilegalidad’ no te la quitas de arriba. Conozco personas, a los que les da dolor de cabeza si no sorben al menos una tacita de café el día. Hay quienes han tostado hasta platanillo, el fruto de un arbusto que pare unas fundas alargadas, como sucedáneo del café.

Por si no lo saben, en la ciudad de Holguín había una tostadora de café en el centro de la ciudad, casi al lado del Hospital pediátrico provincial, el humo que se esparcía por los alrededores, era agobiante, un desecho tóxico bastante molesto cuando tostaban el chícharo o frijol blanco, como ocurrió en muchas ocasiones.

Tengo entendido que hace poco la Organización Internacional del Café reiteró que todo café que está mezclado más allá del 5 % no debe llamarse café, lo que es para alarmarse si tomamos en cuenta la leyenda que reza en el sobrecito que ahora expenden por la cartilla de racionamiento y que dice que el mismo se mezcla al      50 %.

Tanto en la televisión cubana como en los periódicos provinciales, han salido los defensores de las fechorías de siempre. En el periódico Ahora, de Holguín, alguien explicó el modo de prepararlo en la cafetera, como si se tratara de instalar una computadora o movernos dentro de una nave espacial, haciendo alusión a pasadas semanas cuando explotaron por los aires varios de estos artefactos. Un directivo de la empresa provincial en La Habana llegó a decir incluso que antes de esta medida llegaron a mezclarlo a más del 50%, lo que olvidó decir fue que nunca se lo anunciaron al pueblo.

Para los servicios de desinformación, tanto en la TV como en la prensa plana, los cubanos debemos asentir a cada medida sin chistar, y caso curioso, cada acción es a favor del pueblo.

No nos asombremos si mañana nos anuncian que nos venderán el arroz mezclado con algún sucedáneo.

 

Algunas irracionalidades de vivir bajo dictadura en Cuba: Periodistas perseguidos, incriminan el café

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