Crónica de un mártir, crónica de Cuba

Llega a Miami Reina Luisa Tamayo tras una intensa jornada
por Raúl García

Hace apenas un año y unos meses la vida de una mujer humilde del poblado de Banes, localizado en Holguín, Cuba, se destrozaba.  Había ya cargado 7 años con su hijo en la prisión, a pesar de que era inocente, y ahora ese mismo hijo se le moría poco a poco solo porque un gobierno decidió que así tenía que hacer.  Se trata de Reina Luisa Tamayo, la madre digna del preso político y de conciencia cubano, Orlando Zapata Tamayo, quien falleció tras una huelga de hambre de 85 días y una golpiza brutal propinada por agentes carcelarios a la orden de los mandatarios del régimen imperante de Cuba.  Pero su martirio no concluyo ahí.  A pesar de recibir el duro golpe de la muerte de su hijo, Reina Luisa Tamayo decidió salir a las calles para protestar su asesinato y manifestarse en contra de la dictadura cubana, demando lo mismo que demandaba su hijo: libertad, democracia, y respeto a los derechos humanos.

La violencia de parte de la tiranía cubana solo se multiplico.  Días después de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, Reina Luisa fue víctima, junta a otras Damas de Blanco, de un acto de repudio físico donde fue arrastrada, golpeada, y amenazada mientras los ojos del mundo democrático solo miraban sus pantallas de televisión como si fuera esto una película de terror.  Las semanas, los meses, y en total el año que siguió solo se puso peor.  Agentes de la policía política cubana, al igual que militares en uniforme, constantemente impedían a la madre adolorida de marchar en las calles de su propio pueblo para rendirle tributo a la tumba de su hijo Orlando.  Decenas de opositores fueron golpeados solo por acompañar a esta valiente Dama de Blanco, su casa siempre estuvo rodeada por agentes policiacos,  y el resto de sus familiares sufrían chantajes y despedidas en sus escuelas, centros de trabajos, y en sus vidas cotidianas.  Reina temía que le iban a robar otro hijo, o una hija, una nieta, su esposo.  Pero lo que nunca temió fue lo que le sucediera a ella.  Sufrió innumerables detenciones, golpizas, y chantajes, pero siempre alzo su voz en las calles, en su casa, y a través de la prensa internacional, demandando a los hermanos sanguinarios que llevan las riendas de la isla caribeña que se fueran del poder y que pagaran por lo que hicieron a su hijo pacifico.

La lluvia cayó fuertemente el dia 7 de Junio sobre ese pueblito de Banes, cuando Reina tuvo que ver con sus propios ojos como exhumaban los restos de su hijo antes de partir para el exilio en Miami.  Así todo, se mantuvo fuerte, y también se mantuvieron los agentes de la represión alrededor del cementerio listos para golpear, detener, y hasta matar.  “Todo estaba tomado por militares, policías, y agentes de la seguridad del estado,” cuenta la opositora Marta Díaz Rondon quien estuvo al lado de Reina durante este momento tan difícil.  Este dia comenzó a las 7 de la mañana y la concentración fue precedida por una marcha desde la casa de Reina mientras familiares y opositores gritaban las acostumbradas consignas de “Zapata Vive”, “Libertad para Cuba”, y “¡Vivan los Derechos Humanos!”

Las calles estaban todas tomadas militarmente”, reitero Díaz Rondon.  “(En el cementerio) se encontraban los altos oficiales- el Coronel Sanper, el Mayor Duglas (quien hace unas semanas fue el responsable del arresto de Caridad Caballero Batista) de Enfrentamiento en Holguín, al igual que otros y también los médicos de la Habana esperando para hacer la exhumación”.  Los opositores presentes hicieron caso omiso a los guardias de la dictadura y comenzaron a rezar un Padre Nuestro y un Ave María en el momento que ocurrió la exhumación.  Luego de ese proceso, de nuevo empezaron a gritar consignas como “Abajo los asesinos castros”, en honor a la memoria de Orlando Zapata quien también gritaba consignas similares durante su cautiverio, e incluso durante su huelga final.  “Cuando se termino el proceso se hizo una peregrinación hasta la esquina de la Calle en Barcadero donde esperaba un autobús a la familia de Reina Luisa para dirigirse con el cadáver hasta la Habana.  También íbamos delante del carro fúnebre con el imagen de Orlando Zapata Tamayo y gritando consignas hasta que llegamos”, recuerda Marta Díaz.  Según esta misma opositora, quien también tiene un historial de haber sufrido golpizas y detenciones, los vecinos lloraban y se despedían de Reina Luisa Tamayo y sus 11 familiares.

Fue en ese momento, cuando Reina y sus familiares tuvieron que subirse al autobús que se los llevaría de Banes rumbo a la Habana para la incineración de Zapata, que Marta Díaz Rondon se dio cuenta que sería la última vez que viera a su amiga infalible hasta que Cuba fuera libre.  “Sentí un dolor muy grande,” dice con una voz claramente emocionada y marcada por tristeza.  “Le doy gracias a Dios que pude estar al lado de Reina hasta los últimos momentos,” declara Díaz quien nunca se separo de la familia Zapata Tamayo durante todos sus momentos difíciles desde esa primavera negra del 2003. “Quería llorar pero me dije a mi misma que tenía que mantenerme fuerte porque tenía que darle fuerzas a esa madre para que sigua luchando y para que llegara hasta la Habana.  Nunca deje de apoyarla.  Estoy triste porque Reina para mí, aparte de hermana de lucha, la quería como una madre, como familia.  Siento como  que me falta algo y es ella, quien siempre me guillaba y me daba animo”, dijo la amiga de la familia Zapata Tamayo tras varios nudos en la garganta de tan fuerte emoción.

Por su parte, el bloguero y opositor Holguinero Luis Felipe Rojas explica que el hecho de que los restos de Zapata se irán de Cuba para relocalizarse en el exilio “reafirman una tesis” que él escribió en su blog meses atrás.  Se trata de un post titulado “Orlando Zapata: La extensión de su cuerpo”.  Cuenta Luis Felipe, “El cuerpo de Zapata se extendió a los activistas que han sido detenidos, golpeados, que han sido cercados, etc.”, y añade que “mientras ahora el cuerpo va a Miami, y salvando la distancia, hay que recordar que los restos de Félix Varela permanecieron en Estados Unidos por mucho tiempo y  nunca dejo de ser cubano.  Al contrario, esa tierra ha visto morir y descansar en paz a muchos cubanos que intentaron lograr la libertad de Cuba desde el siglo 16, 17, 18.  Muchos descansaron en tierra norteamericana.”

Aunque es difícil para la mayoría de los opositores ver a Reina Luisa, su familia, y los restos de Zapata marcharse del país, Rojas considera que ha sido una “bendición” explicando, “después de esta batalla campal donde la policía política cubana ha impedido a los cubanos llegarse al cementerio de Banes, ahora va estar en un lugar donde hay muchos cubanos.  Y estos cubanos ahora podrán ver a Zapata, ya que nosotros no podemos, ni siquiera viviendo menos de 100 km de Banes porque las fuerzas lo impiden”.  El activista reafirma su punto explicando que “es mejor que esos restos estén lo mas cerca posible de Reina.  Creo que el mejor argumento que ha puesto Reina frente cualquier tipo de inquisición es el siguiente: ‘ya perdí un hijo, no quiero perder otro mas, y por eso me los llevo a todos’.  Fue una decisión sabia

Por lo tanto, ambos opositores- Marta Díaz Rondon y Luis Felipe Rojas- afirman que a pesar de donde descansen los restos de Orlando Zapata Tamayo su ejemplo y espíritu seguirá guillando la oposición cubana, dándole fuerzas para seguir resistiendo hasta que logre una Cuba libre de dictadura.  El opositor incansable de Placetas, Jorge Luis García “Antúnez”, quien es miembro y líder del Frente Nacional de Resistencia Cívica que lleva el nombre de ‘Orlando Zapata Tamayo’, también afirmo lo mismo en su cuenta de Twitter, declarando que “Zapata está con Nosotros”.  Desde la Habana el bloguero Iván García declaro en su post mas reciente que la voz de Reina Tamayo, aunque exiliada, se “seguirá escuchando, como si siguieras allá, en tu Banes querido”.   Luis Felipe también hizo un paralelo entre Zapata y los héroes históricos de Cuba, “aunque el cuerpo de Zapata este en Miami, va seguir estar en su campo de batalla, que fue el mismo donde lucho Boitel, Huber Matos, Martí, y tantos otros de los que pasaron por las cárceles cubanas.  La cárcel cubana es el campo de batalla en Cuba, como son las calles”.

En Miami, la capital del exilio cubano, el ambiente era agridulce el dia 9 de junio- luego de tanto sufrir al lado de Reina y su familia desde la distancia, muchos sentían alegría de al fin verla en persona y saber que ahora estará salva y que no será repudiada por violentas turbas gubernamentales.  Pude, quien escribe estas palabras, confirmar ese sentimiento.  A las 4 de la tarde el aeropuerto Internacional de Miami se llenaba de cubanos de todas las edades.  Varias organizaciones exiliadas que luchan por la libertad de la isla al igual que individuos patriotas se concentraban alrededor del vestíbulo del aeropuerto esperando a quien nombraron “La Madre de Todos los Cubanos”.  Blogueros locales mandaban mensajes de Twitter, muchos ondeaban la bandera cubana, otros cargaban pancartas con la cara de Zapata, algunos tenían flores blancas, y la prensa tiraba fotos y esperaba ansiosamente.  Habían ex presos políticos, Damas de Blanco exiliados, abuelos y nietos.  Por un momento, ese puente salado de mar que separa la ciudad Floridana de la mayor de las Antillas ceso de ser.  Era solo un pueblo, esperando dar un abrazo a esos otros familiares que al fin llegaban a casa.

Al fin llego el momento que todos esperaban.  Las puertas al final del pasillo se abrieron.  Varias personas salieron y empezaron a caminar hacia la multitud.  Alguien grito “Zapata Vive” y todos repicaron la frase en unión.  Rodeada por su esposo, por amigos, y (muy importante) por policías que la protegían y que no la reprimían, Reina Luisa Tamayo se dirigía al público con la caja de cenizas de su hijo en sus manos, cubierta por una bandera cubana.   Siguieron los “Zapata Vive”, acompañados por “Viva Cuba Libre”, “Viva Cristo Rey”,  y “Vivan las Damas de Blanco”.  Muchos comenzaron a llorar.  No pude evitar de pensar como se sentiría esta señora incansable.  Hace solo unos días turbas castristas gritaban consignas en contra de ella, la amenazaban, la golpeaban.  Ahora, decenas de cubanos gritaban consignas a favor de ella y su hijo, deseaban darle un abrazo, y le daban la bienvenida a su nuevo hogar.   La prensa rápidamente la rodeo, interesados en que tenía por decir.  Claramente cansada de tanta represión y de tantos trámites, así todo Reina no necesito ningún micrófono para proyectar su voz.  Con una fuerza que solo puede tener alguien con convicciones tan seguras, Reina le dio gracias al exilio, al gobierno americano, y afirmo que seguirá su lucha para que se conozca la realidad de su hijo y para que reine la libertad en Cuba.  Termino su emotivo discurso declarando, “¡Que viva cuba libre!”.  Antes de partir miro hacia las caras solidarias y reafirmo, esta vez con tono más fuerte, “¡Que viva Cuba Libre!” hasta que todos repitieron la frase.

Sentí orgullo y honor al tener la oportunidad de ver la llegada de Reina Luisa Tamayo y los restos de su hijo asesinado a los Estados Unidos”, compartió el autor del blog “Uncommon Sense”  el cubano-americano Marc Masferrer, quien manejo desde Tampa para compartir con Reina y tantos otros cubanos.  “Era un sentimiento profundamente agridulce,” agrega Masferrer, “No podemos olvidar que para llegar hasta aquí ella ha sobrevivido lo peor que le pudo hacer la dictadura.  La han chantajeado y amenazado para prevenirla de que rinde homenaje justo a su hijo.  Pero no han podido doblegarla.  Al fin, todos los que fuimos inspirados por ella desde la distancia vimos hoy con nuestros propios ojos su valentía.  No pude evitar de llorar.  Solo espero que ahora podrá justamente llorar la muerte de su hijo Orlando Zapata Tamayo”.

El exilio es difícil de cualquier manera que lo pinten.  Aquí, los cubanos pueden ser libres, pueden hacer sus negocios, estudiar, y disfrutar de sus libertades fundamentales, pero la tierra en donde nacieron (o donde nacieron sus padres) nunca deja de llamarlos, produciendo un fuerte sentimiento de dolor y separación.  Pero a pesar de esto, muchos piensan que desde la nueva ciudad de residencia de Reina Luisa Tamayo toda vía se puede luchar por la libertad de la patria.  “Reina Tamayo ahora se convertirá en una voz internacional que le presente al mundo el testimonio conmovedor de la Resistencia cubana”, afirmo el secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, Orlando Gutiérrez Boronat, quien aguantaba un letrero blanco  junto a varios compatriotas que leía “Zapata Vive”.

El dia jueves, 9 de junio del 2011, me di cuenta de lo que representa para mí el sacrificio de Orlando Zapata Tamayo y la valentía de Reina Luisa Tamayo y su familia.  Para mí, representan el dolor de una isla entera que ha sufrido dia tras día por 52 años.  Simboliza todas las otras madres que han perdido hijos a las cárceles y golpizas de la dictadura.  Representan los millones de cubanos que salieron de su patria buscando libertad y vida.  Simboliza todos los presos políticos cubanos que han ido a los calabozos solo por defender la democracia o por pensar diferente.  Simboliza a mi abuela quien siempre me hablo de “Cuba la bella”- de que lo que era antes, de cómo la convirtieron, y de cómo algún dia podrá ser otra vez.  Para mí, al escuchar a Reina puedo estar seguro que la antorcha de Maceo, de Martí, de Varela, de Boitel, y la de tantos otros ha sido pasada a un relevo que abogara por la libertad donde quiera que se encuentre.  Comprendí lo que opositores desde la isla siempre decían, que Reina era una fuente de inspiración y de espirito de lucha.  Este hecho también nos recuerda de forma urgente, que aun sigue la represión y la dictadura sin escrúpulos dentro de la isla, asesinando y encarcelando a sus opositores y destruyendo el país.  Si no fuera este el caso, esta señora valiente no estuviera exiliada.  Reina Luisa Tamayo nos recuerda que la resistencia dentro de la isla sigue vigente, y sigue creciendo.  Todos los días surgen más cubanos que se enfrentan a la injusticia dentro de su país, de nuestro país.  Ahora mismo, hay cubanos que se inmolan tras huelgas de hambres para demandar que exista un gobierno justo, hay cubanos que arriesgan sus vidas para acceder al internet por unos minutos, o para gritar en las calles que ellos también tienen derechos.   Ahí, en el aeropuerto de ‘la otra provincia cubana’ entre banderas cubanas y carteles que abogan por la libertad, también se sintió un profundo dolor.  Pero más que todo, había un sentimiento más fuerte que cualquier otra cosa, y se llama esperanza.  La esperanza que un dia, muy pronto, podremos todos viajar a esa Cuba y pararnos frente un monumento dedicado a los miles, los millones, que han dado sus vidas por la liberación de su nación, gritando todos juntos, “¡Zapata Vive!”

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