Los 39, Los 75- y Los 11 Millones


Foto cortesia de Regina Anavy


Es cierto, escribo desde afuera de Cuba. Nunca he pisado terruño cubano, pero he heredado el sabor amargo del exilio de mis padres y abuelos. Creo que puedo decir que siento el mismo dolor que siente un cubano recién emigrado o actualmente en la isla. No creo en las separaciones de “los de allá” y “los de acá”. Y por eso pienso que puedo opinar sobre lo que ha estado ocurriendo en esa isla tan cerca de Miami.

Los cubanos estamos cansados de estadísticas y titulares, de promesas y explicaciones. En acontecimientos recientes, 39 presos políticos y de conciencia del grupo de los 75 de la Primavera Negra que quedaban en cautiverio han sido “liberados”, más bien desterrados, de su tierra natal hacia España. Esto ha sido la decisión propia de esos 39, y de eso no se debe criticar nada. A veces, el amor y el anhelo por los familiares- esposas, hijos, hermanos- resulta ser más fuerte que cualquier corriente política. Escucho la felicidad en la voz de Pablo Pacheco cuando habla de su hijo de solo 11 años, y es imposible cuestionar el amor que muestra Normando Hernández González cuando abraza a su madre después de 7 años de separación.

Mientras tanto, 13 de los presos restantes han decidido quedarse en Cuba, y no aceptar sus deportaciones a tierras extranjeras. El plazo para la liberación de estos 13- el 7 de Noviembre- paso en silencio y misterio. La voz de Pedro Arguelles Moran aun repica en los oídos de sus familiares y amistades a través de un teléfono restringido en el cual los pocos minutos son aprobados por las autoridades penales de Canaletas en Ciego de Ávila. La misma historia triste se repite con el resto del grupo. Ahora, aprendimos que Arnaldo Ramos Lauzurique, un preso del grupo de estos valientes hombres, ha sido liberado, “incondicionalmente”, según lo que le comunicaron las autoridades totalitarias cubanas y los representantes religiosos de la Iglesia Católica Cubana. Acompañada de esta extraordinaria noticia, también conocemos que un segundo preso de este grupo, Luis Ferrer, ha decidido viajar a España, y por su decisión, será liberado de los calabozos castristas en cualquier momento.

En resumen: 2 de los 13 serán, o ya están, liberados. Ahora quedan 11, y no olvidemos sus nombres. Son: Eduardo Díaz Fleitas, José Ferrer García, Diosdado González Marrero, Iván Hernández Carrillo, Librado Linares García, Héctor Maseda Gutiérrez, Oscar Elías Biscet, Ángel Moya Acosta, Pedro Argüelles Moran, Félix Navarro Rodríguez, y Guido Sigler Amaya. Los titulares sobre Cuba han mencionado a los 75, a los 39 desterrados, los 13 que escogieron quedarse, y los 2 recientemente excarcelados, pero en Cuba, después de estas excarcelaciones quedara pendiente la liberación de un número mucho más grande de prisioneros: 11 millones de cubanos.

Sería un hecho devastador si, cuando (y ojala que sea pronto) se liberen al resto de los 11 presos políticos, la presión interna e internacional abandonan la lucha en contra del totalitarismo para lograr la libertad plena de Cuba. Si hemos escogido soñar, tenemos que hacerlo sin límites. Si hemos decido luchar, no podemos frenar hasta que el objetivo se materialice. No podemos ignorar que quedan cientos, si no miles, de cubanos tras las rejas por negociar y comprar a través del famoso mercado negro, por tratar de salir de su patria “ilegalmente”, o por tratar de construir sus propios negocios o viviendas. En Cuba, la censura todavía es política oficial, y ser bloguero o periodista independiente califica como profesión o afición peligrosa, ya que estos son considerados enemigos del régimen por el simple hecho de utilizar sus propios pensamientos. Además, ni si quiera pueden navegar el mundo cibernético cuando lo desean. En vez, dependen de voluntarios esparcidos por el mundo entero que cuelgan sus posts y manejan sus páginas, debido a que ellos no tienen la libertad ni los recursos de hacerlo en su propio país. Y la censura de la red no es política exclusiva hacia este grupo, sino también para el resto de los cubanos. Artistas- músicos, escritores, pintores, etc.- no pueden explorar su creatividad al máximo ya que enfrentan una cruda censura en los medios de comunicación y entretenimiento. En las aulas escolares, los niños de la nación son indoctrinados desde el primer momento que pueden dar uso al pensamiento. También hay ciudadanos que no pueden salir de su país, mientras otros no pueden entrar de nuevo después de ser desterrados o exiliados por largos años. Existe una oposición clandestina porque son consideradas “ilegales”. Mujeres valientes, como Reina Luisa Tamayo y Caridad Caballero Batista, siguen siendo víctimas de palizas de parte de la seguridad del estado solo por manifestarse pacíficamente a favor de los derechos humanos, mientras los arzobispos católicos regalan elogios al régimen cubano, asegurándole al mundo que los cambios positivos ya están ocurriendo, y aconsejándole a las Damas de Blanco que sean más “pacientes” con el gobierno de la Habana. La brutalidad cae frecuentemente sobre las vidas de opositores de punta a punta de la isla. Para lograr cualquier meta los ciudadanos cubanos tienen que declararse en huelgas de hambre, tomar parte en protestas, al igual que participar en otros métodos que apeligran sus vidas. El pueblo cubano tiene hambre por no tener comida en sus platos cada noche, y hambre por la libertad de expresión, organización, movilidad, y de vida. Tienen deseos de trabajar y echar hacia delante. Las barras no solo caen alrededor de los valientes que disienten abiertamente del gobierno, sino también, aunque invisibles, encarcelan a todos los ciudadanos.

A los que se encuentran en el exilio- ya sea por la calle ocho de Miami, dentro de cafeterías en Nueva York o Nueva Jersey, en Madrid, Montreal, Chicago, o en sinnúmero de otros lugares – deben seguir difundiendo las noticias de Cuba como siempre lo han hecho. Los que radicamos afuera de la isla no podemos decirle a los que se encuentran dentro como deben actuar, pero si estamos para ayudar. Ellos han alzado sus voces, y nosotros seremos sus ecos por el resto del mundo. Dentro de Cuba hay una oposición digna, una oposición que sale a las calles, que escribe, que denuncia, y que no siente miedo mientras que la respuesta castrista sigue siendo amenazar, golpear, censurar, y encarcelar a estos nobles luchadores.

La reciente noticia de la liberación de la luchadora pacifica birmana, Aun San Suu Kyi, no solo ha servido como un aire de esperanza para el pueblo de Birmania, pero también como una inspiración para el resto de los pueblos oprimidos por gobiernos represivos totalitarios. Los que residen en el poder dentro de Cuba seguramente están sumamente nerviosos, porque saben bien que este acontecimiento, aunque lejos en geografía, resuena en la conciencia de todos aquellos que luchan incansablemente por la libertad.

Porque mientras que existan las fotos, los videos, el espíritu de resistencia, y mayormente, nuestras voces en concuerda, nunca olvidaremos a los 2, los 11, los 39, los 75, y en fin, los 11 millones.

-Raúl García Jr.

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