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“Decir que no creo en Fidel no es un delito”. Habla joven cubano tras arresto

jovenesADO

Raday Matos Matos (izq) y Rafae Alejandro Hernandez (dch)

Dos amigos estaban reunidos en el malecón de la ciudad de Baracoa, conversando con otros jóvenes, en la tarde del domingo 31 de marzo, cuando fueron arrestados por agentes de la policía política e introducidos a la fuerza en autos patrulleros.  Se trata de Raday Matos Matos y Rafael Alejandro Hernández Real, jóvenes que han sufrido expulsiones de sus centros laborales y de estudio y que han sido perseguidos por tener vínculos con la oposición cubana.

¿Pero que produjo el arresto esa tarde?

Fuimos arrestados por solo expresarnos, ni siquiera gritando, que no creemos en Fidel”, dijo Raday Matos.

Estábamos ahí conversando cuando dijimos eso…habían unos oficiales de la policía cerca del área, entonces cuando paso una patrulla la hicieron parar.  Entonces nos empujaron, nos detuvieron y me quisieron esposar”, relata el joven licenciado en microbiología, “yo no les permití que me esposaran y les dije a todos ahí presente que decir que no creo en Fidel no es un delito”.

Matos y Hernández fueron conducidos a la estación de la PNR en Baracoa, en donde permanecieron por aproximadamente 3 horas.

Raday cuenta que “estando ahí, empujaron a Rafael Alejandro y yo intercedí, metiéndome entre el policía y el, y entonces nos empujaron a los dos…el oficial que nos empujo no pude identificarlo por nombre pero si vi su numero de chapa, 25461”.

Los oficiales le hicieron una carta de advertencia a ambos, alegando que estos habían “alterado el orden publico”.

No firmamos la carta”, afirma Matos, “porque no altere el orden publico, mas bien fueron ellos los que lo alteraron”.

En el 2012, Rafael Alejandro Hernández Real, de 24 años de edad, fue expulsado de su trabajo en el Ministerio de Salud Publica por comenzar a vincularse con la oposición y por dar entrevistas con emisoras del exterior y por sumarse a las filas de la Alianza Democrática Oriental (ADO), grupo pro-libertad, fue impedido completar su carrera de derecho en la universidad. Ademas, Rafael fue uno de los estudiantes que cuestiono publicamente a Ricardo Alarcon en el 2008. (Parte de su historia aquí).

Por su parte, Raday Matos Matos completo su carrera de microbiología pero viene siendo vigilado y perseguido por la policía estatal desde que se sumo también a la ADO.

Nunca nos callamos, siempre decimos delante del pueblo y de todo el mundo lo que pensamos”, expresa Matos Matos, “como le dijimos al pueblo que nos estaban deteniendo por gusto y que no era un delito”.

Nosotros nos mantenemos en pie de lucha, listos y preparados para lo que venga”.

Audio de Raday Matos Matos:

Para mas información desde Cuba, contactar a:
Raday Matos Matos- Móvil: +58-144-692

“PalenqueVision”, proyecto audio-visual de la Alianza Democrática Oriental, publico este documental, “Jóvenes de Baracoa”, en donde son entrevistados Raday Matos y Rafael Hernández, entre otros. 

Suspenden a otro estudiante universitario en Cuba por vínculos con la oposición

estudiante ADO

Juannier Rodríguez Matos (camiza blanca, espejuelos)

El opositor Isael Poveda Silva, de Guantánamo, informo en su cuenta de Twitter (@IsaelCuba) que una vez mas las autoridades cubanas han arremetido contra un joven universitario que se ha acercado a la oposición.  Se trata de Juannier Rodríguez Matos.  Vean los tweets aquí:

Isael estudiante

Como explica en su cuenta Poveda Silva, el joven Juannier participo en el noveno aniversario de la Alianza Democrática Oriental en Antilla durante el mes de febrero, impartiendo una conferencia sobre liderazgo y valores.  Su beca en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, fue suspendida el día miércoles 13 de marzo y estará sometido a una comisión disciplinaria.  Lo mismo ha sucedido con numerosos otros estudiantes que se han acercado a la ADO y otros grupos opositores, así como Alejandro Hernández Real y Raday Matos Matos.

Mas detalles tan pronto lleguen…

Crónica de lo que significa ser un joven disidente universitario en Cuba

alejandro real

Les recomiendo a todos leer la siguiente crónica, publicada en ‘Diario de Cuba’, escrita por el joven disidente Rafael Alejandro Hernández Real, uno de los muchachos que cuestiono públicamente al funcionario comunista Ricardo Alarcón en el 2008.  Si alguna vez han pensado que lo que significa ser joven y opositor bajo el sistema totalitario de Cuba, Hernández Real, de 24 años de edad, lo narra desde sus experiencias:

Un mes y un día en la oposición

Son las diez y media de la noche. Mi esposa duerme en un banco de una terminal. Una mochila le sirve de almohada y un pulóver mío cubre su cara, obligándome a pensar que con solo 17 años prefiere no ver, quizás no despertar.

Yo utilizo como pretexto para no dormir la máxima martiana: “El sueño es culpa mientras falte algo por hacer”. Pero estamos agotados. Han transcurrido apenas ocho horas desde nuestra última detención, y un mes y un día desde que empezáramos como activistas de la Alianza Democrática Oriental (ADO).

Como joven enamorado que quiere recordar las fechas importantes vividas con su pareja, utilizo una libreta para tomar apuntes, y así, cronológicamente, llevo conmigo lo sucedido desde que me inicié como activista, de la mano de Rolando Rodríguez Lobaina, a quien conozco desde 2009.

Un par de entrevistas concedidas a los programas de radio “Barrio Adentro” (Radio República) y “Contacto Cuba” (Radio Martí) fueron mi bautizo. Quisieron entrevistarme porque fui uno de los estudiantes que en 2008 interpeló en la Universidad de Ciencias Informáticas al presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón de Quesada, cuando terminó su conferencia sobre la importancia del voto unido. En un país con un sistema político unipartidista, donde históricamente el Estado ha llevado a cabo una política represiva contra los que intentan materializar el concepto de revolución, nada me podría sorprender.

Apenas un mes después de las entrevistas radiales me expulsaron definitivamente del Ministerio de Salud Pública, al cual pertenecía como trabajador del Hospital General Docente Octavio de la Concepción y de la Pedraja, del municipio de Baracoa. En un período de tres años y siete meses trabajé como Jefe del Departamento de Informática, sin ser cuestionado por ninguna indisciplina. Motivo de la expulsión: dos ausencias injustificadas al centro laboral, que aparecieron justamente a los tres días de mis intervenciones en la radio.

Camino a Guantánamo y a Santiago

A los pocos días, un amigo, mi esposa y yo, iniciamos una marcha desde el parque Hatuey, de la ciudad de Baracoa, hasta Guantánamo. Nuestra motivación era exigir libertad de expresión.

Salimos a las 2:30 de la madrugada, sin dinero ni alimentos. Caminamos más de 153 kilómetros comiendo guayabas, mangos verdes, y tomando agua de manantiales naturales. Llevábamos colgando del cuello, a la altura del pecho, un pedazo de cartón donde podía leerse: “Queremos libertad de expresión”.

Muy cerca de Imías, a las 10:30 de la mañana, fuimos interceptados en una comunidad conocida como La Chivera por un Primer Teniente y un Capitán de la Seguridad del Estado, quienes junto a otros oficiales nos detuvieron y trasladaron en una patrulla hasta la Unidad Municipal de Policía, donde nos quitaron el cartón con nuestro mensaje. Nos redactaron a cada uno un acta por alteración del orden público, y a las 9:00 de la noche nos pusieron en libertad muy cerca del parque donde iniciamos la marcha, no sin antes ser sometidos a interrogatorios por parte de oficiales de la Seguridad del Estado.

Estábamos nuevamente en Baracoa. Al menos no teníamos que preocuparnos por el dinero para el pasaje de regreso.

Pero al día siguiente partimos otra vez, esta vez en guagua. Rolando Rodríguez Lobaina, entre otros activistas de derechos humanos, nos esperaba en Guantánamo. Pasamos unos días paseando por la ciudad, con el temor de ser deportados y bajo la presión que ejercen siempre algunos vecinos, encargados por la Seguridad del Estado de vigilar e informar. Alguna que otra tarde jugamos dominó e intercambiamos ideas sobre nuestra lucha y los vericuetos de la democracia. Así pasó el tiempo, disfrutando de un privilegio que no pueden quitarnos, el de escoger a nuestros amigos.

Pasadas unas semanas nos encaminamos a Santiago de Cuba, pero nuestro jeep fue detenido a la salida de Guantánamo por la Seguridad del Estado, en el punto de control policial conocido como Río Frío. Sin ninguna explicación, fuimos trasladados a Operaciones, y se nos negó la posibilidad de saber qué sucedería con nosotros.

Conocí Operaciones tal y como me la habían descrito, un perfecto centro de tortura. Allí permanecí hasta el día siguiente, encerrado en una celda tapiada, de las que solo me sacaban para someterme a los interrogatorios que sufren todos los detenidos que se encuentran allí.

Me metían en un cuarto helado, para amedrentar el espíritu, y un graduado de la escuela de la contrainteligencia (G2), arropado hasta la copa del materialismo dialectico de Marx y Engels (para mí, fidelismo más que otra cosa), se encargaba de lanzarme preguntas suspicaces para comprobar hasta dónde estaba dispuesto a luchar o si aceptaría ser reclutado como chivato. Al día siguiente fuimos repatriados de nuevo a nuestra ciudad de Baracoa.

La represión

A los pocos días mi mujer se puso enferma y tuvo que acudir al hospital donde yo trabajaba antes de que me echasen. Los custodios no me permitieron entrar porque así lo había establecido la dirección del centro. Rogué, pero no hubo forma de que me dejasen pasar.

En esa ocasión no fui arrestado, pero sí a los pocos días, cuando participé en una marcha en homenaje al primer aniversario de la resistencia cubana. Guiados por el Coordinador General de la ADO, Rolando Rodríguez Lobaina, partimos desde la barriada de La Laguna junto a otros miembros de la oposición, gritando consignas antigubernamentales y exigiendo libertad plena para los cubanos. Pudimos caminar varias cuadras hasta que fuimos interceptados por numerosas fuerzas de la policía nacional y la Seguridad del Estado. Nos llevaron a la unidad de policía ubicada en La Punta, en la misma ciudad. Permanecí allí con otros activistas hasta el mediodía del día siguiente. Después supe que a los otros los enviaron a Guantánamo.

Además de estas acciones represivas he tenido que vivir la más cruel de las represiones, la de mi propia familia. Soy hijo de personas integradas al proceso castrista, mis padres son militantes del Partido, mi hermana pertenece a la Unión de Jóvenes Comunistas. Mis inclinaciones a favor de un cambio hacia la democracia en Cuba han creado fuertes contradicciones en el seno de la familia, hasta el punto de tener que irme a dormir en casas de amigos, estaciones de transporte, o incluso en la calle.

Lo mismo le ha pasado a mi esposa. Sus padres la echaron en seguida de casa porque no quieren tener problemas con el gobierno. Su madre es doctora y no quiere que suspendan su misión en el extranjero; con esa misión pueden arreglar algunas cosas del hogar.

No sé si voy demasiado rápido en esto de formar parte de la resistencia pacífica, pero lo que he vivido en este mes da una idea de lo tanto que han pasado todos aquellos que se levantan cada mañana, como yo, para arreglar este redil en el que nos obligan a vivir.

Para mas testimonios de jóvenes cubanos que han decido oponerse públicamente a la dictadura, les recomiendo ‘A pesar de todo: Jovenes de Baracoa’, un documental producido por ‘PalenqueVision’:

Mensaje de joven universitario desde Cuba: “No quiero ser dictador como ellos”

Recientemente, el joven universitario Rafael Alejandro Hernández Real, uno de los estudiantes que cuestiono públicamente a Ricardo Alarcón en el 2008, dio unas declaraciones a la estación “Radio Republica” sobre el acoso que ha sufrido por decidir oponerse públicamente a la dictadura cubana y sumarse a la oposición pacifica, participando en grupos como la Alianza Democrática Oriental.  Su mensaje (publicado arriba) es dirigido no solo a los jóvenes cubanos, si no a los universitarios del mundo. Es la expresión de un joven que quiere graduarse, que quiere trabajar y quien quiere atribuir a construir una Cuba plural, en donde no sean castigadas las personas por decir lo que piensan.

Aquí va la transcripción:

AlejandroHernandezReal

Rafael Alejandro Hernández, 24 años de edad, Baracoa

“Este es un mensaje para todos los jóvenes, principalmente los universitarios del mundo que me estén escuchando:

Me interesa muchísimo que los universitarios cubanos que respetan su modo de pensar y de actuar en la vida y que saben que el hombre verdaderamente libre es aquel que no traiciona su ideología, que no traiciona su modo de ver las cosas, tengan en cuenta lo que les voy a decir ahora.

Quien les habla no necesita para nada adornar todas estas verdades, puesto que la belleza hay que dejarla al sastre. Todo lo que he sufrido, para nada tengo que ser un buen orador o decirlo de forma hermosa, los jóvenes cubanos que me estén escuchando entenderán mas que nadie porque viven acá en nuestra isla, nuestro país, en esta bella Cuba que lamentablemente aun no es una Cuba libre. Ellos, más que nadie, entenderán lo que ha sucedido conmigo.

Este joven, Rafael Alejandro Hernández, estudia sexto año la carrera de derecho. He sido varias veces asediado por los oficiales de la Seguridad del Estado desde que estudiaba en la Universidad de Ciencia e Informática en el 2008 cuando interpele a Ricardo Alarcón. Mi vida, desde ese momento para acá, ha sido una continua amenaza por los oficiales de la Seguridad del Estado, profesores de la universidad que siempre han estado al tanto de lo que digo, de como me expreso, que me han controlado y evaluado todo el tiempo mi ideología, mis concepciones políticas, mi forma de ver las cosas.  En estos momentos, estando en sexto año de derechos y a solos 5 meses de culminar la Licenciatura, fui advertido en dos ocasiones durante el mes anterior por el oficial que atiende Enfrentamiento, es decir el que atiende directamente a la oposición en nuestro municipio de Baracoa, provincia Guantánamo, el oficial Alfredo Olivero, que se me acerco y me dijo que estaba al tanto, que sabia que cuando me graduara de Derecho iba ser una amenaza, un abogado que esta en la oposición y que para nada les convenía. En muchas ocasiones lo he visto entrar al centro universitario municipal donde yo, hasta el día de hoy estudiaba.

En la mañana de hoy, me comunico el director del Centro Universitario Municipal, profesor Gómez, que no me iban dar derecho a dos exámenes en la universidad que es lo único que me falta para graduarme de Derecho, puesto que tengo dos ausencias- una de ellas el día 3 de septiembre del 2012, que yo estaba detenido en el municipio de Imias por portar un cartel donde pedía que quería libertad de expresión junto con dos jóvenes mas, el licenciado en microbiología Raday Matos Matos y mi esposa Evelyn Montoya Suárez. Eso ocurrió en horas de la mañana y nos trasladaron a Baracoa. Después de ser interrogado por muchos oficiales de la Seguridad del Estado, nos dijeron que no podíamos salir del municipio.

El día primero de diciembre en horas de la mañana, yo me dirigía hacia la universidad que tenia un segundo turno a las 9:30 AM y el oficial que mencione anteriormente, Alfredo Olivero, me detuvo en una moto y me dijo “Dime, mijo como estas en la escuela”?  Yo le dije “Ahí, nada, estudiando haber si me gradúo este año, si se me permite”. El me dijo “bueno hoy no tienes que ir a la universidad, te espero allá abajo en el MININT” sin cita de ningún tipo.

Yo, por supuesto, lo que quiero es graduarme como hizo José Marti en 1876 en la Universidad de Zaragoza en España, nadie se lo impidió, enfrentándose incluso a la propia Metrópolis de lo que era nuestra isla, que era una colonia, ya había cumplido presidio y nadie lo impidió en graduarse.

Graduarme quiero como hizo Fidel Castro que bajo las escalinatas de la Universidad de La Habana en el 1950 con su titulo de Doctor en Leyes y ya se había enfrentado a la dictadura de Batista, se enfrento a Machado, ya había participado en el Bogotazo en Colombia, ya era un líder en la FEDU.

Y eso es lo que yo quiero, a lo que aspiro, y es lo que me están negando en estos momentos. Pido la solidaridad de todos los jóvenes que no tienen que para nada llamarme o darme muestras de que simpatizan con esta lucha que yo estoy llevando, simplemente tienen que ver en mi lo que puede suceder con ellos en el día de mañana por defender una manera de pensar, un modo de ver las cosas, una ideología que es diferente a la que han tratado de imponernos por mas de 50 años.

El director del Centro Universitario Municipal me comunico en la mañana de hoy que esas dos detenciones, del 3 de septiembre y el 1ro de diciembre, para nada me justificaba. Me menciono una tal instrucción # 10 del Ministerio de Educación Superior en donde en el artículo 7 se estipula que lo que se puede justificar, o las causas que existen de justificación para las ausencias de jóvenes universitarios, son enfermedades, accidentes, misión internacionalista, movilización militar, etc. Es decir, en esta ultima vemos que ironía, que hipocresía, que es un interés clasista totalmente. Si uno esta movilizado militarmente, si, te justificamos para que te prepares para matar, para que te prepares militarmente contra esos enemigos que según ellos llevan tantos años intentando agredirnos, invadir nuestro territorio nacional.  Es un demostración más que cuando nos detienen, es una injusticia que a toda voz como estoy haciendo yo, clamo al mundo, por favor:

¿Cómo quedo yo? ¿Cómo quedo por expresar lo que siento? ¿Cómo quedo para decir lo que yo creo?

A mi no me interesa para nada que nadie piense igual que yo. Yo no quiero ser un dictador como ellos. Yo quiero que se me respete.  El respeto al criterio ajeno contribuye a la paz, creo que eso es lo primero que debemos tener presente. Por eso es el llamado que yo hago, para que, cuando el día de mañana, cuando los jóvenes se vean en una situación parecida, no tengan que despertar por una experiencia personal, en carne propia. Si no que vean en este joven que tiene el mejor índice académico del centro universitario Municipal de Baracoa en Derecho, titulo de oro, que hice dos años en uno, el segundo y el tercero, como me impiden graduarme simplemente porque voy con un pulóver a la escuela que dice “quiero la verdad”, “nuestra moneda si tiene peso”, “universitarios sin fronteras”. Para nada he hablado de política en escuela y me han devaluado de cuatro puntos de la asignatura como Taller Martiano, una asignatura que esta impartiendo ahora en este curso en las universidades cubanas, rescatando los pensamientos de Marti pero a su manera, y cuando me he expresado sobre los conceptos de Marti sobre democracia, de pueblo, de gobierno, de dictaduras, entonces las evaluaciones mías son de 4 puntos pero con el pensamiento de Marti tengo una preparación por encima de mucho estudiantes que salen con 5 puntos y los aplausos del profesor, y es lo que estoy pidiendo ahora, estoy pidiendo justicia para un joven universitario que para nada va traicionar su manera de pensar, un joven universitario que incluso no debería quizás estar dando esta entrevista para expresarme de este modo pero lo voy hacer ahora:

¡Abajo la dictadura! ¡Viva la democracia! ¡Viva la democracia! ¡Que me escuche el mundo: en Cuba no hay democracia!”

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