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Opinan las voces Libres (Pt II); José Luis García Paneque: “[La situación del régimen] es desesperada”.

Desde el 16 de Abril cuando se celebro el cínico 6to Congreso del Partido Comunista de Cuba se han escrito varias publicaciones en medios internacionales que han escogido elogiar las supuestas “reformas” del gobierno cubano y le han regalado el beneficio de la duda al régimen.

En este blog se publicaron varias opiniones disidentes desde dentro de la isla en relación al 6to Congreso , y ahora se seguirá publicando mas opiniones de cubanos opositores desde dentro o fuera sobre el Congreso, los falsos cambios, y los recientes hechos desde adentro la isla.  Aquí les dejo la opinión del ex preso político actualmente desterrado en España, Jorge Luis García Paneque a cerca de este tema:


En realidad por muchas promesas del régimen no esperemos muchos resultados de este Congreso del Partido Comunista, se refleja “la resistencia del régimen castrista a abandonar la planificación central” y su “deseo de que las ‘reformas’ se realicen sin alterar el carácter socialista de la economía”. Los lleva de hecho al fracaso, pues no tienen voluntad alguna de reforma, nada más buscan según sus propias palabras “actualización del modelo cubano”. Contexto en la que la incipiente iniciativa privada y “los nuevos cuentapropistas se convertirán en agentes al servicio de la planificación” económica. Por cierto, soportando estos últimos una carga fiscal exorbitante. Lo que invalida toda perspectiva de futuro para la Sociedad y la Economía.

[En referencia al desfile militar]: Es pura imagen de un régimen decadente que aún 52 años después apuestan por “Las ofensivas Revolucionarias”, para intentar levantar la moral de sus seguidores. Porque ya con cuatro cacharros de los años 60 del siglo pasado no intimidan a nadie y mucho menos pueden demostrar fortaleza militar alguna. Su situación en verdad es desesperada y apelan a cualquier cosa. Lo que queda claro es que el tiempo se le termina y no saben cómo dejar las cosas en su sitio.

La vieja guardia que junto a los hermanos Castros crearon todo este engendro, realmente los únicos en los que pudieran confiar para lograr en continuismo, pero ojo los dictadores nunca confían en nadie, ese es un error que cometen una sola vez y estos de tontos no tienen un pelo, sino fíjate en las palabras del discurso de clausura del Congreso de Partido Comunista recién concluido, que habla por sí solo. “A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida nos demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas. Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno, cuestión que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones ni improvisaciones, pero empezar tan pronto como concluya el Congreso”.

Recuerda que la mitología nos dice que “Saturno devora a sus hijos” y las dictaduras se lamentan pero hacen lo mismo.

Premio para “Voces del Destierro”

Esta semana se anuncio que el blog “Voces del Destierro” fue galardonado un Premio Mándala de la Comunicación 2011. Pienso que esta noticia es algo muy positivo y algo muy bien merecido. “Voces del Destierro” fue la idea de Pablo Pacheco, quien también fue autor del blog “Voces tras las Rejas” desde la cárcel junto a Pedro Arguelles, Félix Navarro, Adolfo Fernández, Miguel Galban Gutiérrez, y Diosdado González, todos presos del grupo de los 75 de la Primavera Negra. Como bien ha dicho Pablo, este blog fue “la voz de aquellos que no tenían voces- los presos políticos”. Ahora, “Voces del Destierro” sirve como la voz de algunos expresos que, aunque excarcelados, ahora sufren otro camino difícil- el exilio. Pablo Pacheco Ávila y José Luis García Paneque son los que manejan este blog nuevo, escribiendo casi diariamente sobre sus realidades como cubanos desterrados, al igual que vivencias de su presidio en Cuba. Ambos han pasado mucho y creo que este premio será el primero de muchos. Felicidades a los dos, al igual que a Pedro Arguelles, Félix Navarro, Adolfo Fernández, Miguel Galban, y Diosdado González. Sus palabras, sacrificios, y experiencias nunca han sido en vano.

“Desde la distancia también es posible luchar por el regreso a la democracia y la libertad en nuestra Patria.”

José Luis García Paneque, mejor conocido simplemente como “Paneque”, es un ejemplo de la brutalidad practicada por el gobierno cubano. En su rostro, tanto físico como emocional, lleva las huellas infligidas por una dictadura que no tolera ningún tipo de discrepancia y libre pensamiento. Pero Paneque también es un ejemplo del hombre luchador cubano, de opositor sin miedo, y de hombre libre.

Tras ser recientemente excarcelado hacia España, el miembro del grupo de los 75 de la Primavera Negra a decidido seguir luchando por la libertad de Cuba, aunque en tierras extranjeras. Comenzó escribir su propio blog, “Diario de un Cubano Exiliado”, y ahora comparte una excelente bitácora, “Voces del Destierro” con otro hermano en causa, Pablo Pacheco.

Lo siguiente es la historia de Paneque, en sus propias palabras:

Paneque, explícanos un poco a cerca de tus origines- ¿de qué parte de Cuba eres y como creciste?

Procedo de una familia tradicional cubana (padre mecánico automotriz, madre ama de casa), afincada en un pueblo de ingenio azucarero al sur de la Isla, para la cual la figura paterna es todo un símbolo a seguir. De él obtuve una educación basada en valores arraigados por siglos en el pueblo cubano y que 50 años de dictadura han pretendido borrar. Todo contrastaba con la instrucción que se me intentaba imponer en la estructura educativa oficial, nada comprensible en la niñez y primera etapa de mi adolescencia, pero todo fue tomando lugar a medida que avanzaba en los años de juventud.

Según tengo entendido estudiaste medicina. ¿En qué tipo de medicina especializaste y por cuánto tiempo llegaste a ejercer esta profesión?

Si, estudié medicina. Me gradué en el año 1989, especializándome en Cirugía Plástica y Quemados, y trabajé por 14 años en una unidad de quemados en Las Tunas.

¿Qué fue lo que te llevo de medico a opositor?

La Universidad fue el punto de inflexión que definió mis principios y posición ideológica que me han acompañado hasta hoy. El contacto con otros puntos de vistas, criterios, culturas y la realidad fueron el punto de partida que marcaron el camino a seguir en la lucha, entre otras cosas, por la libertad de expresión, asociación y reunión, sin una convocatoria oficial, que es lo obligatorio en el sistema imperante en Cuba.
Solo faltaba la llegada del momento propicio para proyectar todo lo que sentía y éste llegó en 1996 con la conformación de pequeños grupos disidentes hacia el interior de la Isla. En los inicios estos grupos no contaban con una plataforma definida, pero todos con grandes deseos de propiciar cambios en la sociedad.
Explícanos a cerca de tus actividades como opositor pacifico y periodista independiente dentro de la isla.

Con el paso de los años y el batallar diario todo fue más claro, se crearon proyectos tangibles, pasando de un estado disidente a una estructura opositora, con movimientos políticos, asociaciones profesionales, proyectos culturales alternativos y el surgimiento de la Agencia de Prensa “Libertad” en marzo de 1998. Todo esto con recursos precarios, libretas de notas, bolígrafos y utilizando equipos telefónicos para conectar con medios de difusión al sur de La Florida, en Estados Unidos; pero todos conscientes de los riesgos y dispuestos a asumir el reto, con la convicción segura de llevar nuestra verdad con objetividad hasta el final.

Caíste preso durante la Primavera Negra. ¿Dónde te encontrabas en el momento de tu arresto? ¿Qué más recuerdas de ese día?

Fui uno de los detenidos en la tarde del 18 de marzo de 2003, suceso conocido como la “Primavera Negra”, donde 75 hombres en distintos pueblos y ciudades de varias provincias de Cuba fuimos arrestados y sancionados en juicios sumarísimos a condenas de entre 6 y 28 años de prisión.

Desde muy temprano en la mañana mi casa en Las Tunas comenzó a ser vigilada, en cada salida era seguido. Incluso a través de una llamada anónima se me advirtió que sería detenido en las próximas horas, pero estaba acostumbrado a esos métodos de acoso e intimidación y no lo tomé en cuenta por lo que continué desarrollando la vida diaria, sin saber que estaba en medio de una gran operación de la seguridad del estado del régimen cubano conocida como “Ofensiva II”.

Sobre las 3:30pm, ante la presencia de mis 4 hijos pequeños y sin importarles el daño psicológico que les infringían, comenzaron un minucioso registro que se prolongó por algo más de 6 horas, llevándose como prueba material, entre otras, una máquina de escribir, un equipo de teléfono y fax, un radio receptor de onda corta, una cámara fotográfica, una grabadora pequeña, literatura variada sin importar el contenido y medicamentos, incluso los destinados a mis hijos.

Pasadas las 23 horas fui trasladado a la Unidad Provincial de Instrucción Policial en Las Tunas, para un calabozo oscuro, húmedo y con escasa ventilación; el primer impacto de la crueldad que sufriría después.
Incomunicado y sin muchos interrogatorios me notificaron de una petición fiscal conjunta de 20 años de privación de libertad por “actos contra la independencia o integridad territorial de la nación” y “contra la independencia o integridad territorial del Estado”, basados en la ley 88, conocida como “Ley Mordaza”, la que no se había aplicado antes ni se ha aplicado después de la “causa de los 75”.

El 3 de abril se celebró la vista oral del juicio en un teatro, junto a otros 4 detenidos por la misma causa. Todo era una obra escénica sin pie ni cabeza, quedando concluso para sentencia. En ningún momento ninguno de los 5 acusados ocultó la posición de principios basados en necesidad de cambios democráticos. Al próximo día el alguacil notifica la sentencia oficial a los “acusados”, en mi caso 24 años de privación de libertad.

En tu blog, mencionas que cuando entraste a la prisión pesabas 86 kilos, pero cuando fuiste excarcelado recientemente pesabas solo 48 kilos. ¿A qué se debe esta drástica pérdida de peso?

Dos días después, el 5 de abril, fui conducido a la prisión provincial de máxima seguridad, conocida como “El Típico”. Comenzó el tránsito por el infierno, que es el sistema penitenciario del régimen que gobierna en Cuba. Al llegar nos informaron que seríamos sometidos al régimen de mayor severidad en celdas de aislamiento por espacio de 2 años, sin beneficio alguno, todo sin haber cometido incluso alguna indisciplina que justificara la aplicación del método de castigo más cruel e infrahumano que puede recibir una persona.
En esta prisión y con el régimen de castigo aplicado solo tenía derecho a una llamada telefónica mensual, la que lógicamente era escuchada y censurada, visitas cada tres meses, con posibilidad que me llevaran una bolsa de alimentos cada cuatro meses y una visita conyugal al quinto mes.

Lo que no podía imaginar era que solo estaba comenzando la odisea de un prisionero de conciencia con el traslado a 9 prisiones en 5 provincias cubanas, todas alejadas del lugar de residencia de mis familiares: en Villa Clara (tres prisiones), en Holguín (dos prisiones), en el Combinado del Este (La Habana), en Granma y por último nuevamente Las Tunas.

Fuimos sometidos a una férrea campaña difamatoria en los medios oficiales para desacreditar nuestra imagen ante la población cubana, y además teníamos que escuchar de los altavoces conectados en las prisiones las emisiones de los programas televisivos “Mesa Redonda”, en medio de la llamada “Batalla de Ideas”, lógicamente informaciones preparadas por el régimen con sus puntos de vista.

Fuimos objeto de una crueldad sin límites al ser hombres que estaban privados de toda posibilidad de expresión y defensa, aislados en condiciones deplorables que minaron mi estado de salud y el de otros hermanos de causa: De un hombre sano de 86kg de peso corporal, al ingreso de la prisión, a menos de 45kg un año y medio después, una pérdida alarmante que puso en peligro mi vida, todo a causa de un síndrome de mala absorción intestinal adquirida en prisión. En ese estado llego deportado a España.

Foto tomada del internet

¿Cómo le describirías a un lector que no conoce sobre la realidad del presidio político cubano como es un día típico tras las rejas?

Todo comienza en la madrugada con el toque de campana para el primero de los 3 recuentos ordinarios, que pueden ser más según decisión o fallos en el conteo de las autoridades penales. Los códigos carcelarios consideran los recuentos como “sagrados”. Violar cualquiera de las normas como puede ser no formarse, vestir incorrectamente o no hacer silencio puede costarte una soberana paliza por parte de los carceleros. Incluso de los mandantes, que son presos también, y 21 días en la celda de castigo. Le sigue el desayuno (agua azucarada, en otro algún cereal no muy claro en composición y sabor y un pequeño pedazo de pan).

Al que le corresponde la limpieza la realiza o paga para que otro la haga por él. Algunos privilegiados salen a trabajar sin remuneración alguna, de todas formas aceptan la humillación o algunos colaboran con las autoridades como única forma de coger “un aire” (un escape del encierro), sino les esperan “5 libras de candado” (los trancan), pues siempre hay varios dispuestos a ocupar el lugar vacante. La denuncia entre los reos es algo habitual y las acusaciones mutuas de “chivatos” mucho más. Otros, los mandantes, hacen el trabajo sucio de los carceleros, una especie de “contramayoral”, que controla los empeños, garrotes, las ventas de psicofármacos, el juego al prohibido (dados), con la anuencia de las autoridades para la cual trabajan, pero recuerda que nosotros fuimos sometidos a régimen de aislamiento en celdas de castigo.

Estas celdas son recintos con un espacio reducido de 3 x 1 metro, con escasa ventilación e iluminación al tener solo una reja de entrada. Son celdas húmedas, estructuradas en dos secciones divididas por un tabique. El primero lo forma una letrina -conocida entre los presos como “turco”- encima del tubo por donde fluía el agua que ponían solo 5 minutos al día y que incluso podía faltar por varios días y un lavadero llamado “patera”. En el otro lado estaba la estrecha cama, incómoda incluso para mí, que soy un hombre de baja estatura.

Como pueden darse cuenta, queda muy poco espacio libre para poder moverse y ahí transcurría mi vida las 24 horas del día, con la excepción de 1 hora para tomar el sol en similares condiciones y en aislamiento, que solo es permitido de lunes a viernes, no incluyendo los fines de semana.

Tuve visitas familiares cada 3 meses y una llamada telefónica una vez al mes por dos años, supuestamente el tiempo en que seríamos sometidos a uno de los métodos de castigo más cruel e infrahumanos que se le pueden aplicar a un hombre, donde se le priva al reo de todo vínculo de interacción social, con el objetivo de realizarle “un lavado de cerebro”.

Es como si el tiempo se detuviera. Te ves obligado por las circunstancias a crear mecanismos de protección para superarte a ti mismo y soportar la prueba; de lograr un equilibrio psíquico depende el daño permanente que tendrás que cargar o no en el futuro. Esa es la causa por la que muchos de nosotros hoy llegamos al destierro con un deplorable estado físico y serios problemas de salud.

En mí ha quedado como una marca indeleble lo que se sentía a medida que pasaban los días, semanas, meses. Todo se hacía más duro y difícil.  Para soportar el estado de soledad total, me planificaba una rutina diaria que ocupara todo el tiempo y comenzaba con el alba y que casi siempre coincidía con la llegada del agua.  Yo llenaba en los escasos minutos los pomos de agua para beber y cubos para el aseo, mientras esperaba que llegara el desayuno que consistía de agua azucarada, que conocíamos como “bunga”, o algunas veces algún cereal no muy claro, y un pequeño pedazo de pan.

Yo rezaba las oraciones de la mañana. Recuerdo con devoción como me refugiaba en rezar los misterios del Rosario, esa oración que tantas veces nos recomendó su Santidad el Papa Juan Pablo II.

Después de fregar el jarro, hacía algo de gimnasia, aunque no estaba acostumbrado, pues toda mi vida más bien fui sedentario. Con toda calma me aseaba y hacía lo mismo con la celda, organizaba cada una de mis pertenencias, que no eran muchas, y me tumbaba en la cama a leer.  Al principio leía clásicos de la literatura universal como El Conde de Monte Cristo, Los Miserables o la biografía de Fuché, que era lo típico en las prisiones. Además, no tenía muchas opciones con visitas familiares tan esporádicas y literatura al principio limitada y censurada. Cuando se acordaban, los carceleros nos traían algún periódico nacional como el Granma, Trabajadores o Juventud Rebelde.

En esos trajines llegaba la primera comida, nada apetitosa y que variaba en cada una de las prisiones a las que fui trasladado. Mejoraron mis alimentaciones gracias a la bolsa de alimentos que les permitían a mis familiares traerme en las visitas, la que consistía en 25 libras de productos como galletas, sazonador en polvo, aceite, leche en polvo o algún cereal.

Después de almorzar, reposaba un rato o me sacaban a tomar el sol, desorganizaba y volvía a organizar la celda, me sumía nuevamente en la lectura, me bañaba y esperaba la cena, a la que le dedicaba más tiempo. Era todo un ritual tratando de abstraerme del mundo que me rodeaba.  Evitaba por todos los medios que me cogiera el “gorrión” (la tristeza), pues todo se convertía en un círculo vicioso que podía durar varios días y hacía mucho daño.

Como es costumbre bajo el régimen cubano, no solo sufren los prisioneros políticos pero también sus familiares.  Además del obvio dolor producido por la separación familiar, ¿Cuáles fueron las dificultades que tu familia enfrento durante tu tiempo en cautiverio?

La decisión personal de enfrentar al régimen en Cuba irremediablemente implica la agresión contra todo el círculo privado que lo rodea a uno, lo que incluye a la familia. Como ya les he contado, primero comienza un proceso de descrédito social, amenazas, marginación laboral, incluso de agresión física si los métodos anteriores de represión no son efectivos, y prisión y aislamiento para terminar arremetiéndola contra la familia. Un punto vulnerable para cualquier hombre padre de familia, mucho más cruel cuando hay 4 niños pequeños, que apenas pueden darse cuenta de lo que sucede. Todo esto lo hacen para tratar de anular al opositor. No le basta con extirparlo y alejarlo de la sociedad.

Fueron años de amargo sufrimiento en celdas aisladas, lejos de mis hijos, esposa y familia, pero más duro era conocer, a pesar de que trataban de ocultármelo, las vejaciones de todo tipo a que eran sometidos. Las amenazas sobre mi esposa por tratar de lograr mi liberación, el estado de tensión al que sometieron a mis hijos, que llegó hasta actos de repudio con turbas organizadas por la policía política del régimen. No tenían límite, a modo de ejemplo te cuento lo sucedido en la noche del 3 de agosto de 2006, cuando una turba de más de 50 personas armadas de palos, piedras y otros objetos contundentes, rodeó y atacó mi casa. Por el solo hecho de que 7 jóvenes católicos pernoctaban junto a mi familia rumbo a una convivencia que tendrían en el Santuario del Cobre, en Santiago de Cuba, durante más de 1 hora amenazaron con quemar la casa para “acabar con los gusanos”, les gritaban: que se vayan, asesinos, terroristas, y les arrojaban piedras.

Ante tal panorama no queda otra alternativa. Debía proteger a mi familia, y en mi posición era poco lo que se podía hacer, y yo no cambiaría mi posición. Analizamos en familia la posibilidad de enviarlos al exilio en varias de las visitas a la prisión. Varios amigos también nos recomendaban lo mismo, pero ellos se resistían a la partida al exilio y dejar su padre y esposo preso y enfermo, pero la situación era insostenible. Al fin después de mucho diálogo logré que aceptaran mi decisión, para mí muy dura pues no sabía si los volvería a ver, mucho menos si podríamos reunificarnos algún día.

Según tengo entendido, te mezclaron con reos comunes condenados por actos de violencia.  ¿Estos individuos peligrosos te amenazaban por ser un preso político pacifico y de conciencia?

Podrás darte cuenta que transité por 9 prisiones de 5 provincias de cuba. Conocí de cerca el infierno que es el Sistema Penitenciario Cubano- sus celdas de castigo, los hospitales de esos centros, sus galeras y celdas colectivas, donde no solo sufren los presos políticos sino miles de cubanos en las más de 200 prisiones que tiene el régimen. Te obligan a convivir con todo tipo de reos, algunos se prestan para hacerles el juego a las autoridades, pero la generalidad respeta y simpatiza. En no pocas ocasiones cooperan con nosotros, traen y llevan información, se las ingenian para sacar del penal las denuncias que elaboramos, incluso algunos llegan a protegernos de alguna forma

¿Consideras que tu excarcelación fue una “deportación forzada” o una aceptación al exilio “voluntaria”? ¿Cómo fue ese proceso?

Una llamada telefónica a la prisión en Cuba de parte del cardenal cubano Jaime Ortega Alamino me sorprendió, ofreciéndome salir de la cárcel y viajar a España. Fueron minutos de muchas dudas e incertidumbre, pero acepté.

Atrás quedaban 7 años y 4 meses de dolor y sufrimientos para mi familia y para mí, pero también la tierra que me vio nacer: mi Patria (con mayúsculas), lugares entrañables, amigos, hermanos en la fe y familiares que quizás nunca más pueda ver. Pero durante todo ese tiempo en la cárcel, y aún ahora, mantuve un espíritu positivo, optimista y seguro de lo justo de la causa que defiendo.

Recibí la propuesta del cardenal con una mezcla de alegría y dolor.  Por delante tenía la posibilidad de recuperar mi libertad, pero en el pasado dejaba años de luchas y sacrificios, de proyectos inconclusos, familias divididas, etc.  Comenzaba otra etapa de mi historia, la de exiliado, sintiendo el dolor de tener que abandonar mi Patria por la puerta trasera y así fue.

Directamente de una prisión a una puerta en la cola de un avión de la compañía Air Europa. Dentro de aquella nave inmensa, con sus asientos vacíos, me parecía un largo túnel sin final. No me daba cuenta que pronto se haría la luz y comenzarían a soplar los primeros vientos de libertad.

Los móviles conectados con las agencias de prensa pasando de mano en mano entre los 6 primeros deportados, las personas que querían saludarnos o tomarse fotos con nosotros nos daban aliento. No todo estaba perdido: desde la distancia también es posible luchar por el regreso a la democracia y la libertad en nuestra Patria.  Fueron algo más de 8 horas de mucha emoción, de muestras de respeto, cariño y solidaridad, un gobierno nos cerraba las puertas y otro pueblo nos las abría con total desprendimiento.

No imaginábamos lo que nos esperaba al llegar a suelo español. Todas las expectativas quedaban cortas, todo un mar de emociones, una libertad que no conocíamos, estábamos acorralados, sin saber cómo ejercer un derecho que nos regalaban sin pedir nada a cambio. Pero en realidad teníamos poco que celebrar, solo éramos la avanzada de ex prisioneros de conciencia, a los que se sumarían otros hasta un total de 41.

Muy poco han cambiado las cosas en Cuba, era solo una forma de lavar la cara de un régimen que persiste en perpetuar el dolor y el sufrimiento de más de 11 millones de compatriotas, sumidos en el miedo crónico, arraigado, sin encontrar salida viable.

¿Has podido reunirte con tu familia en España?

Esa es una espina que aún lacera mi corazón. Llevo más de 6 meses en España y el tan ansiado rencuentro familiar sigue siendo una asignatura pendiente.

¿Has podido revalidar tus títulos de médico cirujano y de periodista en España?

Son preguntas realmente complicadas para responder, por lo confuso del tema. Primero, teníamos la idea que vendrían por la vía que nos trajeron. Ahora de 6 meses después, no tenemos nada en claro solo que debemos correr por nuestra cuenta con esos trámites, pagando al Gobierno cubano las elevadas tasas que cobra por dichos trámites, coste que no estamos en condiciones de asumir. Un número grande de nosotros no tenemos una situación legal definida,  lo que impide acceder al mercado laboral. Los que si la tenemos tampoco hemos podido encontrar un trabajo que nos permitan ser sustentables, mantener nuestras familias y además homologar títulos. No queremos ser parásitos- somos hombres curtidos en el batallar diario y emprendedores- pero necesitamos oportunidad de demostrarlo. Esto nos permitirá seguir nuestra lucha con mayor libertad de acción.

¿Qué mensaje le darías al exilio cubano que se encuentra en todas partes del mundo- desde Miami a Europa?

Es muy corto, miren hacia dentro de Cuba, allí están los protagonistas de toda esta historia en la cual todos hemos tenido nuestra parte. Pero ahora nos toca en verdad ayudar a los que continúan en la Isla.

¿Y a tus compatriotas aun dentro de la isla- que mensaje le quisieras dar?

Que no están solo. En la diáspora hay un grupo grande de cubanos que lucha y los apoya, que están dando la batalla en el lugar que muchos de ellos no han elegido, pero que también dan su gota de sacrificio.

¿Te sientes optimista sobre el futuro de Cuba?

Yo sí.  Creo que los Cubanos todos encontraremos una salida digna y equilibrada para todos los cubanos. Y cuando digo todos, son todos.

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