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Un recuento de violencia gubernamental contra menores de edad en Matanzas

En Matanzas, joven cubana de 18 años es golpeada, arrestada e inyectada.  En la misma provincia, un muchacho de 17 años es arrestado a punta de fusil

Entre los constantes violentos arrestos, detenciones arbitrarias y acosos policiales contra activistas cubanos en la provincia central de Matanzas, se destacan dos casos de abusos contra familiares de opositores que son menores de edad.  Esto ocurrió el martes 27 de marzo mientras el Papa Benedicto viajaba a la Habana para efectuar su última misa en la isla:

Yisabel Marrero Burunate, es la hija mayor de Caridad Burunate, Dama de Blanco matancera e integrante del grupo pro-derechos humanos Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel.  Tan solo hace unos meses, Yisabel cumplió 18 años. Estando el Papa Benedicto XVI en camino a La Habana, los arrestos en la zona de Colon, Matanzas se intensificaron.  Solo a 300 metros de la casa de Burunate, un opositor estaba siendo violentamente arrestado cuando Yisabel decidió salir en su defensa y gritarle a los represores que no le dieran más golpes al muchacho.  Ella pensó que lo iban a matar.

Las brigadas paramilitares se llevaron al opositor a patadas y arremetieron contra Yisabel.   En plena villa publica, los paramilitares la golpearon sin piedad.  William Acevedo Roque, un amigo de Yisabel quien la acompañaba, intento protegerla, cubriéndola con sus brazos.  William también fue atacado violentamente y termino arrestado, confinado a un calabozo pestilente durante esa noche y el siguiente dia.

Mientras todo esto sucedía, Caridad Burunate fue rodeada en su propia vivienda por un cerco de más de 50 oficiales de la policía política, las Brigadas de Respuesta Rápida y varios ‘chivatos’.  Estos le gritaban obscenidades e improperios a la Dama de Blanco.  Amenazaron a Burunate de que si salía de su vivienda seria encarcelada.  En protesta, la activista colgó un cartel en su portal, el cual decía “devuélvanme a mi hija que la secuestraron”.  También tenía otro cartel que leía “la tiranía castrista no me deja ir a la Habana a la misa del Papa”.

Felipe Marrero, esposo de Caridad y padre de Yisabel, junto con Regla Burunate, hermana de Caridad, se “plantaron” frente a la Unidad de la Seguridad del Estado en Colon, demandando la liberación de la joven.  Luego de las 2 de la mañana, Yisabel fue excarcelada.

La joven cubana estaba llena de golpes y había sufrido un ataque de asma, el cual fue  ignorado por sus represores mientras paso todo ese tiempo en un calabozo del municipio Martí. Sin autorización de sus padres, Yisabel fue inyectada con Diazepam y Benadrilina, dos drogas que son usadas en Cuba para casos de pacientes con desordenes mentales. Para el resto del mundo, Diazepam fue descontinuado, no así para la “potencia médica cubana”. Antes de devolverle la niña a su padre, agentes del régimen la llevaron a un médico para que este le escribiera un parto medico que aseveraba que Yisabel no estaba golpeada.  Sin embargo, el médico escogió obedecer a su conciencia y declaro que no podía entregar un reporte falso, según recontó la joven.

Mientras tanto,  otro caso similar de represión en la misma provincia fue el del muchacho de 17 años, Ernesto Martínez González, quien fue arrestado a punto de pistola.  Este arresto fue conducido por un oficial de la policía política.  Dicho agente amenazo al joven de tal forma, apuntando su arma a su cabeza, porque Ernesto había defendido a su tío político, el disidente Carlos Olivera, activista también del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel y que estaba siendo detenido violentamente por agentes policiales.  Olivera fue víctima de una golpiza antes de ser introducido en un auto patrullero, mientras su cuñado, Richer Martínez Rodríguez, y otro familiar, Leslier Morales Torres, también fueron arrestados.  Estos tan solo intentaban salir de sus viviendas y dirigirse a la Habana para participar en la misa papal que se efectuaría el miércoles 28 de marzo.  Según estos mismos, debido a la solidaridad internacional fueron excarcelados dos días después, pero cada uno con multas de 30 pesos.

Según familiares y sus propios testimonios, Ernesto Martínez está sufriendo de “pánico” y “trauma” tras ser arrestado en condiciones tan violentas.

Para más información desde Cuba:

Caridad Burunate – Móvil: +5352 – 563 – 003 // Twitter: @CaridadBurunate

También seguir cuenta de activista cubana en el exilio: @Mspianoteacher

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