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Caridad Caballero no cede ante amenazas, golpizas, y detención

Ya han habido varios reportes de las golpizas propinadas a las 5 mujeres y un hombre  en Gibara hace una semana, el día 1 de Agosto.  Este reporte será desde el punto de vista de una de las mujeres valientes que sufrió la golpiza en persona- Caridad Caballero Batista.

Caballero Batista cuenta que junto a las otras 4 mujeres- Yris Tamara Pérez Aguilera, Yaimara Reyes Mesa, Donaida Pérez,  Trinidad Rodríguez Fabril- al igual que un opositor que las acompañaba, Reinaldo Rodríguez Vázquez, efectuaron su caminata pacifica en reclamo a los derechos del pueblo cubano en Gibara.  De acuerdo al testimonio de la opositora, esa zona de Gibara es costera, donde hay una playa, varios boulevard,  y es un popular centro de vacaciones.

De forma inmediata, cuenta Caballero, “Fuimos provocados por la Seguridad del Estado y por la Brigada de Respuesta Rápida”.  La respuesta de los opositores fue contestar con varias consignas: “Las calles son del pueblo”, “libertad para el pueblo cubano”, “que cese el hambre”, “salario justo” y “Abajo Fidel y Raúl”.

Ya cuando los opositores llegaron frente al terminal, la zona entera estaba “tomada por las tropas guarda fronteras, por la Brigada de Respuesta Rápida, por la policía, y por la Seguridad del Estado”.  Las activistas se dieron cuenta que, como es usual, los agentes oficialistas iban a comenzar propinarle golpes.  Fue entonces que decidieron aplicar un método de protesta cívica- sentándose (‘plantandose’) en el piso.  A pesar de esto, los agentes comenzaron repartir puñetazos, patadas, e incluso fueron arrastrados todos los activistas por el piso hasta que fueron tirados dentro de un carro patrullero.

En el caso de Yaimara y Donaida”, recuenta Caridad, “fueron montadas en el maletero del patrullero”.  En defensa de estas, explica la opositora oriental, “Salí del carro y las ayude abrir el maletero.  Inmediatamente, los oficiales las halaron y las dejaron caer en el piso”.

Un pueblo indignado

Mientras Caridad Caballero estaba de nuevo dentro del carro patrullero logro ver “una señora con una blusa roja que les decía a los policías porque hacían eso y ella fue golpeada también”.  Mientras tanto, “Muchos gritaban que era un abuso, que nosotros solo decíamos lo que todos sentían.  El pueblo estaba verdaderamente indignado,” afirma Batista.

Antunez e Yris Tamara también relataron una historia similar sobre otra intervención de un ciudadano de a pie que ocurrió ese mismo día.  Según ellos, el cubano era un señor y también recibió golpes fuertes.

Detención y más golpes

Nos llevaron a la unidad guarda frontera ubicada en El Guirito, una zona bastante alejada, que tiene una prisión al lado”, explica Caballero.  “Cuando nos bajaron del carro nos bajaron por los pelos.  Yo, en un momento, sentí como si la piel del cuero cabelludo se me iba a zafar del cráneo. Nos daban puñetazos por la cabeza, patadas por la espalda, fue terrible”.  Caridad agrega que a ella y a Trinidad las separaron y las pusieron en una parte al fondo de la unidad.  Ahí alcanzaron ver la prisión cercana, donde vieron presos haciéndole “señas que habían visto todo y que habían llamado a los derechos humanos, que habían comunicado con personas afuera de esa área, denunciando lo que nos había sucedido”.

De nuevo, las activistas fueron golpeadas y entonces separadas.  Mientras tanto, a Reinaldo “lo metieron en una celda donde fue golpeado por tercera ocasión”.  Por su parte, a “Yris, Donaida, e Yamaira se las llevaron para un local que no conocía. Lo último que vi de ellas fue cuando trataron de separar a Yaimara del grupo.  Donaida salió en defensa pero le dieron un golpe y cayo al piso. Nos preocupamos muchísimo y le empezamos a gritar ‘asesino’, ‘terrorista’, ‘abusadores’.  Vimos que cuando la levantaron no podía sostenerse en los pies, le habían hecho perder el conocimiento”.

Nos mantuvieron hasta el día siguiente.  A mi me liberaron casi al medio día y me dejaron en un lugar que se llama La Trocha, una zona bastante desolada,” explica Caballero, agregando que antes de dejarla ahí los policías dentro del carro patrullero le dijeron ‘viva el comandante’.  Ella repico con “abajo el comandante”.  Al caminar por esa zona desconocida, Caridad se dio cuenta que era un su mayoría un monte.  Ahí camino hasta que encontró una persona a quien le pregunto direcciones para regresarse a su pueblo.  “Ellos me indicaron y al final llegue.  Pero mientras todo este tiempo mi casa estaba totalmente asediada por la Seguridad del Estado, y no permitían a nadie salir o entrar.  La cuadra fue cerrada para todos los opositores”.

Denuncia de otras golpizas, arrestos

Caballero Batista quiso aprovechar y denunciar varios otros actos represivos que ocurrieron ese mismo día.  “6 activistas de la Alianza Democrática Oriental- Esteban Romero, Milagro Leyva, Omar Wilson Estévez, Lesli Fajardo Rivera,  Omar Pérez Torres, y  Juan Carlos Vázquez Osorio- decidieron marcar el Dia de la Resistencia con un una marcha pacifica en Moa”.  Los activistas salieron con un cartel que leía “Las Calles son del Pueblo” y caminaron hasta el parque central de Moa.  Ahí fueron “aprendidos por la Seguridad del Estado y la policía. Fueron metidos en los calabozos por 72 horas- 3 días.  Otros fueron deportados y otros permanecieron en Moa, y fueron acusados por desorden público”.

Según la opositora, también en Banes ocurrieron hechos represivos. “Ahí fue detenido y golpeado salvajemente por la policía y la Seguridad del Estado Aurelio Antonia Morales quien recibió golpes por todo el cuerpo inclusive hasta partirle el tabiqué.  No había información sobre donde se encontraba.  Solo se supo conocer a las 72 horas cuando fue soltado.”

Caballero también condeno la detención reciente de Luis Felipe Rojas al igual que el asedio brutal que ocurrió el domingo 7 de agosto en Palmarito de Cauto en contra de José Daniel Ferrer y una veintena de opositores y vecinos solidarios.

A pesar de violencia y censura, la oposición seguirá adelante

El mismo día que ocurrió la detención y la golpiza en Gibara, a todos los activistas le confiscaron sus teléfonos celulares.  “El mío lo devolvieron dos días después”, cuenta Caridad Caballero Batista, explicando que el teléfono regreso con daños y fallos.  “Ellos lo rompieron, ahora se bloquea solo”, dice Caballero.  Ese mismo teléfono fue usado para esta entrevista y la señal se interrumpía a menudo, incluso la comunicación se cayó varias veces.  “Por muchos golpes que nos den, por mucha tortura que nos hagan, nosotros vamos a seguir defendiendo los derechos humanos.  Y cada vez esto nos da mas fuerza para seguir adelante”.

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